Cuentan que, hace muchísimo tiempo, vivía en una toldería mocoví el cacique Nemec. Valiente guerrero y hábil cazador.
Un día , salió a cazar una presa para su pueblo. Andaba por el monte buscando aquí y allá algún animal cuando, a lo lejos, vio la silueta de un manic - un ñandú- y, sin perder tiempo, lo empezó a perseguir para atraparlo con las boleadoras.
Se acercaba despacio y, cada vez que creía que lo podía bolear, el ñandú se escapaba como por arte de magia y tomaba mucha distancia.A medida que avanzaba, se acercaba al animal, lo tenía ahí nomás y en ese momento éste desaparecía a toda velocidad.
Nemec no podía volver con las manos vacias, tenía que llevarle comida a su gente, así que siguió buscándolo entre los senderos del monte.
Corrieron y corrieron hasta que llegaron al horizonte. Entonces, el manic dio un gran salto y trepando a el piguem - el cielo- alcanzó las estrellas y allí quedó, convertido en una brillante constelación en forma de cruz.
Nemec permaneció en medio de la noche mirando como su presa se subía al cielo y se fundía con las estrellas.
Y el manic se eternizó en el piguem como la hermosa Cruz del Sur
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sábado, 21 de noviembre de 2009
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